Mientras las empresas se dedican a tratar de conocer los deseos y necesidades de las personas, las estratifican y dirigen hacia ellas una serie de elementos satisfactorios, el individuo lucha por tratar de encajar en esa dinámica, tratando de incorporarse al mundo laboral, de hecho el la mayoría de personas durante toda su vida se prepara para poder incorporarse. Según datos del banco mundial, el desempleo promedio de todos los países muestra que el 5.93% de los habitantes del mundo no tienen ningún empleo, de lo que se deduce que el 94.07% de las personas trabajan. Que el trabajo sea remunerado acorde a las necesidades de la familia que sostiene el trabajador es algo que dependerá de la administración familiar de las finanzas, la educación y las oportunidades que se tengan para optar a una plaza bien pagada o de cómo se adapte el salario mínimo de cada país a la canasta básica, que para el 71% de la población mundial es a lo único que pueden aspirar.
El trabajador sacrificado y mal pagado se pregunta ¿para que tanto esfuerzo? ¿Para disfrutar en mi jubilación cuando ya no tendré salud? ¿Para qué seguir enriqueciendo al que tiene mucho para que tenga más?, pero cuando no se tiene trabajo ni ninguna fuente de ingresos monetarios no podemos disfrutar de las cosas que producen los que sí trabajan. Una persona puede tener un huerto casero para aliviar un poco su carga económica mensual, pero le sería muy difícil producir todo lo que el comercio le facilita, por lo tanto el trabajo se hace algo inevitable en la vida. De los resultados de el trabajo depende la economía de un país.
La tecnificacion, la infraestructura y la tecnología juegan un papel determinante en los resultados que se han de obtener. Si se tienen las herramientas y el conocimiento apropiado, se aprovechará al máximo el esfuerzo individual y más aún el colectivo.
Si en un país el trabajo que realizan los obreros está respaldado por tecnología que facilite la labor se tiene mejor oportunidad de crecimiento, esto marca una gran diferencia entre ser productor o ser consumista o dependiente. La utilización de tecnología depende mucho de la educación y entrenamiento apropiado de las personas.
El trabajador sacrificado y mal pagado se pregunta ¿para que tanto esfuerzo? ¿Para disfrutar en mi jubilación cuando ya no tendré salud? ¿Para qué seguir enriqueciendo al que tiene mucho para que tenga más?, pero cuando no se tiene trabajo ni ninguna fuente de ingresos monetarios no podemos disfrutar de las cosas que producen los que sí trabajan. Una persona puede tener un huerto casero para aliviar un poco su carga económica mensual, pero le sería muy difícil producir todo lo que el comercio le facilita, por lo tanto el trabajo se hace algo inevitable en la vida. De los resultados de el trabajo depende la economía de un país.
La tecnificacion, la infraestructura y la tecnología juegan un papel determinante en los resultados que se han de obtener. Si se tienen las herramientas y el conocimiento apropiado, se aprovechará al máximo el esfuerzo individual y más aún el colectivo.
Si en un país el trabajo que realizan los obreros está respaldado por tecnología que facilite la labor se tiene mejor oportunidad de crecimiento, esto marca una gran diferencia entre ser productor o ser consumista o dependiente. La utilización de tecnología depende mucho de la educación y entrenamiento apropiado de las personas.